
¡Oh Luna!. En la antiguedad era vista como una poderosa deidad. En la edad media creían que su cara era perfectamente lisa.
Si la luna desapareciera por alguna razón, lo menos trágico que nos podría pasar sería noches menos claras y poetas con menos inspiración. Debido al gran tamaño relativo a la Tierra, los dos cuerpos celeste realmente constituyen un sistema planetario binario cuyos movimientos particulares afectan en forma significativa a su acompañante.
El sistema Tierra-Luna rota alrededor de un centro de masa que se encuentra a 4000 km del centro de la Tierra. La Luna causa un efecto moderado sobre la Tierra formando mareas y estabilizando su eje de rotación.
Sin Luna, la Tierra estaría sujeto a variaciones caóticas que las especies biológicas no podrían resistir.
Origen de la Luna Al ser la Luna tan grande, es poco probable que la Tierra haya podido capturarla. También es poco probable que se hayan formado en forma conjunta debido a que esta evolución se observaría en otros planetas lo que no ocurre. La hipótesis con más peso es la de una colisión con un planeta del tamaño de Marte en los albores del sistema Solar.

Teoría de la gran colisión: La tierra realmente tuvo un 'golpe de suerte'. Las oportunidades para la vida sólo surgieron después de aquel cataclismo astronómico.
El impacto habría fundido la corteza terrestre. Una cantidad de material incandescente se habría eyectado desde la Tierra formando un disco de acreción tras lo cual se habría formado la Luna.
Inicialmente la Luna estaba mucho más cerca de la Tierra, haciendo que esta rotara con mucho mayor velocidad haciendo que aquellos días duraran cerca de 5 horas solamente.
La Luna se aleja progresivamente de la Tierra a razón de 30 mm al año.